Con cada nota musical, mis pies actúan por si solos. Comienzo a notar el ritmo recorriendo todo mi cuerpo y me gusta. Mis hombros votan, rebotan y se mueven hacia delante y atrás, así sucesivamente. Mi espalda comienza a contonearse y se pone de acuerdo con mis piernas, mis brazos y mi cabeza les sigue. Mis caderas se mueven hacia los lados, mis rodillas comienzan a temblar y lo que consigo con todo esto es que comienzo a bailar. Cierro los ojos y dejo que mis oídos trabajen solos. Consigo analizar la música, sus notas, lo que cuenta la canción, los sentimientos que tiene encondidos el compositor y lo que nos quiere transmitir el cantante. Es fascinante lo que puedes llegar a sentir. Para mi, una de las cosas esenciales en mi vida es la música, y siempre intento acompañarla con el baile.
Todos tenemos un sueño, y mi sueño es este.
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