El suelo quema, mis pies arden.
La pared fría, congela mis manos.
Tus dulces besos, endulzan mi boca.
Tus leves susurros, enriquecen mis oídos.
Solo con tu mirada, me inquietas...
Pasan las horas, pero seguimos parados.
La luna se esconde mientras nuestros ojos descansan.
La lluvia sigue mientras las gotas empapan los cristales.
Las nubes flotan mientras la brisa baila.
Las calles están solas, esperando a que el sol despierte...
Tu sigues tapado, yo con un café en las manos.
Son muchas las risas que me provocas.
Nos quedamos mirándonos y aun sin saber que hacer...
Los pájaros comienzan a cantar, dándoles los buenos días al amanecer...
Y sin saber ni como ni cuando, mi espacio quedó invadido por tu presencia.


