martes, 30 de abril de 2013

About you

Notaba como mis piernas temblaban al compás de mis manos, cada vez mi corazón aceleraba mas su ritmo y mi sonrisa no desaparecía de mi rostro. Poco a poco se iba acercando la verdad. Llegue al lugar y comencé a caminar, mis zancadas eran cada vez mas grandes, solo miraba un punto fijo y no paraba de esquivar a los de mi alrededor. Ya no había vuelta atrás. Alcé mi mirada y por mucho que mirase, no te encontraba. Gire la esquina por si te encontrabas allí  pero no fue así. Al cabo de un rato, gire mi cuerpo y me quede quieta. Ya estabas ahí. Me quede observando tu sonrisa y te escanee de arriba abajo. Que lindo. Mientras te acercabas a mi, ambos negábamos con la cabeza y con risas nerviosas. Me saludaste y comenzamos a hablar. Recuerdo con gracia las primeras palabras que intercambiamos, parecíamos unos estúpidos discutiendo por cual era la puerta que se encontraba en la avenida. Fue gracioso. Comenzaste con tus bromas y solo pretendías picarme, pero yo no me quedaba atrás. Un largo paseo lleno de historias y poco a poco sentía que te conocía más. Decidimos descansar y entramos en un bar. Tu pediste un refresco y yo un simple vaso de agua. Nos sentamos y vuelta a la conversación. Varias bromas acompañadas de sus risas, distintos puntos de vista, similitudes de varias cosas y locas historias componían esa conversación. El día poco a poco fue desapareciendo, dejando paso la llegada de la noche. Pasado el tiempo, decidimos marcharnos del lugar e irnos cada uno por su lado. Mientras caminábamos hasta el punto de despedida, no parabas de hablarme, y yo cada vez, mas segura me sentía contigo. Era hora de despedirse. Había pasado un buen día conociéndote y la verdad, no me arrepiento de haberlo hecho. De camino a casa, estuve reflexionando sobre todo lo que había pasado, por un lado, no me creía que ya te había conocido. Y por otro lado, sentía que te conocía de hace tiempo. Fue un bonito encuentro y es algo que recordare con cariño. Para mi, no hay nada mejor que conocer a gente nueva y si son personas como tu, mas me alegro. Puede que ahora seas mi confidente, el que aguanta todas mis chorradas y el que me ayuda a aclarar mis pensamientos, pero ya todo lo demás, lo dejare en manos del destino.

1 comentario:

Gonzalo Mori dijo...

Mientras... el otro lado conseguía reprimir los pocos ápices nerviosos que le restaban. Había tenido que hacerlo en varias ocasiones... tranquilizarse y tomar el control era algo que creía dominado... pero esta vez no fue del todo como esperaba.

Con una sonrisa nerviosa la saludé . Irónicamente , a pesar de ser la primera vez que la veía , una presentación formal sobraba. Sabia de ella mucho más de lo imaginable por cualquiera que estuviera a nuestro alrededor.

El paseo fue tan premeditado como nuestros temas de conversación. A pesar de ello, nuestro improvisado plan estaba descubriendonos mucho del otro: curiosidades, historias pasadas, aficiones... todo para conocer más a esa persona con la que compartimos risas y recuerdos.

Finalmente, no debo olvidar la mejor parte, la que recordaré por muchos años y que se puede resumir en una palabra: ¡¡Porreta¡¡

Adjunto una pagina de referencia para lectores distraidos:
http://es.thefreedictionary.com/porreta