Plasmar mis sentimientos, pensamientos, ideas... es lo que me hace crecer como persona. No me juzguéis por ello.
sábado, 19 de abril de 2014
Una pasión profunda
Cada movimiento que dejo fluir es todo aquello que me representa. Cada paso que doy es todo lo que soy. Dejo entrar toda melodía que me impide estar quieta, dejo que empape mis sentidos y enriquezca mis oídos. Dejo que penetre en los mas profundo de mi alma y hago que sea mágico. Es entonces cuando dejo funcionar a mi imaginación y doy paso a mi cuerpo para que comience a recitar todo lo que mi corazón le dicta. Cierro los ojos y noto como mi cabeza comienza a balancearse, noto una agradable sensación que me recorre todo el cuerpo. Abro los ojos, miro hacia el espejo, y solo veo a una chica contoneando lo que la música le transmite, acaricia el aire con sus brazos, hace temblar el mundo con sus pies, y deja atónito a todo aquel que se pierde en su mirada. Seria, con fuerza, pero a la vez con templanza, sabe lo que hace... Un balanceo tras otro balanceo y comienzan los golpes en seco. Se crece, es lo que le entusiasma, es lo que le anima cada día mientras se encierra en su habitación. Tal vez ese sea el único sitio donde se siente segura de ver lo que hace, de verse transmitir lo que sueña con hacer algún día frente a los demás, pero el miedo al rechazo o a las burlas es lo que le impide salir al mundo con el que cada día llora por estar. Admira a aquellos que comparten su ilusión con los demás, comparten lo que les hace felices, lo que les hace sentirse vivos. Pero ella, aun manteniendo su lugar en la oscuridad, aun ocultando su pasión por la música y el baile, sabe que algún día saldrá a la luz, sera capaz de demostrar lo que corre por sus venas, y sera entonces cuando comience realmente su aventura, cuando comience a cobrar sentido su vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario