Plasmar mis sentimientos, pensamientos, ideas... es lo que me hace crecer como persona. No me juzguéis por ello.
miércoles, 27 de julio de 2016
Breve
No puedo controlar cada latido de mi corazón cuando este no deja de pensar en ti. Sentir esas mariposas revoloteando por el interior de mi cuerpo, desplegando sus alas hacia lo mas alto para poder contemplar desde allí el amor que resplandece de mi ser. No puedo evitar derramar alguna que otra lagrima cuando se da cuenta de que nada de lo que estoy viviendo contigo es un sueño, sino una realidad. No soy capaz de controlar la inquietud que siento cuando estoy lejos de ti, esa necesidad que tengo de respirar el mismo aire que respiras, de apoderarme de todas las palabras que salen de tu boca, de memorizar cada mueca de tu cara, de mortalizar en mi alma esa sonrisa que solo tu eres capaz de dejarme sin aliento, de recibir cada una de tus caricias, de tus abrazos, de tus besos. No consigo aprender a calmar los demonios que me tienen aterrorizada si tu no estas ahí para iluminarme las posibles soluciones que hay para espantarles. Pero lo que si he sabido desde el primer momento en el que cruce una mirada contigo, es que tu ibas a hacer diferente mi mundo y que contigo iba a ser capaz de encontrar la felicidad.
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