El frío de la noche, congeló mis manos. Un poco de levante por allí y otro por allá. Mi pelo inquieto por el fuerte viento que soplaba. Mis oídos enriquecidos por la alegre melodía que acababan de degustar. Sensación de bienestar que era difícil que desapareciera. Parecía finalizar el día, pero no era así. Solo era el comienzo de una noche que podría haber sido... perfecta. Solo un par de minutos nos separaban de nuestro encuentro. Tras un leve paréntesis, ya estábamos juntos. Una larga trayectoria me hiciste recorrer, pero con tal de disfrutar de tu compañía, me era indiferente. Charla tras charla, un encuentro inesperado y una que otra broma nos acompañaron por las desiertas calles que anduvimos. Algún que otro roce hacia que me cuestionase lo que me apetecía hacer, aunque la inseguridad me lo impidió. Notaba cada vez mas acercamiento por tu parte, y eso me ponía nerviosa. Tu brazo por encima de mis hombros durante unos minutos, minutos que consiguieron bloquearme y quedarme en blanco, no sabia como corresponderte. Al no ver nada por mi parte, decidiste quitarlo. En parte, lo agradecí, me sentía incomoda, pero en el fondo, no quería que lo hicieses. Cruzando un pequeño puente, nos quedamos quietos en medio de este, me gire y allí estabas esperándome con los brazos abiertos, era hora de nuestro primer abrazo, abrazo que no olvidare. Pude sentir la energía que me desprendías, el calor que obteníamos el uno del otro, calor agradecido ya que nos encontrábamos envueltos entre frías brisas. Cerré los ojos un instante y conseguí escuchar el sonido de tu corazón latir. Al deshacernos de ese abrazo, era el momento perfecto para haber dejado fluir tanto los sentimientos como las emociones, nos encontrábamos uno frente al otro, olvidarnos de nuestro alrededor, haber cerrado los ojos y ...
Ya poco a poco el camino iba terminando, solo nos daba tiempo de contar alguna breve historia y hacernos alguna que otra pregunta. Me acompañaste hasta mi destino. Una breve despedida y un cuando nos volveremos a ver. Creí que todo acabo ahí, pero no fue así. Una larga conversación nos entretuvo tanto a uno como a otro. Al principio algo picara y sincera, pero al ir avanzando, se torció un poco. Era tarde, ambos estábamos cansados y por mi parte, creía saber lo que decía, pero mis emociones en ese momento, no era los esperados. Pero después de lo ocurrido, me quedo con lo bueno, que es algo que siempre supera a lo malo.
Plasmar mis sentimientos, pensamientos, ideas... es lo que me hace crecer como persona. No me juzguéis por ello.
sábado, 18 de mayo de 2013
jueves, 9 de mayo de 2013
Tardes de paseo
Sensación de libertad suelo sentir cuando se que puede valerme por mi misma. Sensación de superación cada día en el que el viento airea mi cabello y acaricia mis mejillas. Mis piernas cobran vida por si solas, no tienen rumbo, solo caminan. Intensas charlas que mantengo, mi compañera, que gracias a ella hace que el tiempo no descanse ningún segundo. Los momentos de bromas son geniales, pero los de confesiones, increíbles. Es curioso lo que vas descubriendo poco a poco de esa persona, aunque la conozca de hace unos años, te sorprende, en tan solo un largo paseo. Mientras, podemos apreciar el rojo atardecer, como el sol se despide de nosotros para darnos las buenas noches la linda luna. Mirar a tu alrededor y ver como otras personas intentan superarse a si mismas. Verdes prados encuentras al horizonte y pequeñas viviendas mas a lo lejos. Tras la larga caminata, comienzas a sentir esa tensión en tu cuerpo, intensidad y resistencia que poco a poco va mejorando con esfuerzo. Grandes zancadas, respiración acelerada y tu corazón resistiendo a la fuerte presión que eso conlleva. Un leve descanso y vuelta a empezar. Llegamos al final. Toca despedirse de tu compañera con un " hasta mañana :) ". Y al fin, el momento que mas me gusta, la fría agua deslizándose por tu cuerpo, haciendo desaparecer el calor que este desprende. Estoy en la gloria. Después, comienzo a cuestionarme como me encuentro tanto física como emocionalmente, llegando a la conclusión de que eso es lo que necesito, liberar tensiones y llenarme de energía. Esa sensación tan gratificante que expresa tu cuerpo, sabiendo perfectamente que a la larga, seré yo la agradecida.
viernes, 3 de mayo de 2013
Inseguridades
Así, no consigo nada. A la larga, todos los prejuicios, caerán sobre mi. No soy consciente de mis actos, de los que poco a poco son los que conseguirán acabar conmigo, pero si sigo con esta venda en los ojos, estaré perdida. Llegan los remordimientos, malditos aquellos que no dejan que mi mente descanse tranquila, ellos erre que erre amargando cada paso que doy. Las circunstancias no son las que parecen. Tan firme puedo aparentar estar por fuera, que tan desgastada me encuentro por dentro. Tan fuerte e parecido estos días, que poco a poco esa luz que desprendía, se a ido apagando. Aferrarme a algo podría ser la solución a esta amargura, pero no todo suele ser tan fácil. Esta batalla solo puedo ganarla si me enfrento a ella, sola, cara a cara, poder decir al fin ¡BASTA!. No fue algo que quise empezar, pero si algo que quiero acabar. Es un sufrimiento constante el que suelo sentir día a día, con solo levantarme, poner un pie en el suelo, ya siento esa tristeza recorriendo todo mi cuerpo. Esa inquietud y angustia por los demás, es algo que no me deja disfrutar de los mejores momento que me ofrece la vida. Es una barrera la que me evita el que pueda confiar en mi, cuando se que la única persona en la que debo confiar y aquella que puede ayudarme, soy yo misma.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)