Tus labios hacen que mi locura se dispare, un beso tras otro beso hace que la dulzura de aquellos aumente por segundos. Tu mirada me cautiva, me quedo perpleja ante tus ojos y tu tímida sonrisa hace que me ruborice... Tus manos delicadas y suaves se deslizan por mi pelo, mientras tus dedos lo acarician. Tu cuerpo ardiente y fugaz, pide desesperado caricias y besos que entre deseos poco a poco lo consigue. Mi cuerpo pide pasión, pero ambos somos conscientes de la lujuria que se apodera de ellos, tanto, que somos incapaces de detenerla. Deseo, pasión, nos tiene atado a los dos, un furtivo beso y ya somos dos almas condenadas del amor.
Me imagino acurrucada entre tus brazos, te sueño a mi lado y en cuanto despierto te busco por mi alrededor, pero es tu aroma impregnada en las sabanas la que revela que no fue un sueño. Cuento las horas en las que voy a volverte a ver y mi corazón disparado por la impaciencia se derrite de solo pensar en los mágicos momentos que volverá a vivir. Tú, culpable de estos pensamientos, de los sentimientos tan inocentes y nuevos que afloran en la luz de mis cálidos luceros, cuando al presenciar tal persona, brillan en lo mas oscuro.
No es un simple capricho, ni un amor pasajero, lo que tu me has hecho sentir, es algo verdadero, tanto, que por ver tu risa dibujada en esas rosadas mejillas, me siento plena y con fuerzas de alcanzar tal felicidad perdida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario