Plasmar mis sentimientos, pensamientos, ideas... es lo que me hace crecer como persona. No me juzguéis por ello.
lunes, 16 de septiembre de 2013
Bestia desafiante
Un tremendo picor recorre toda mi garganta. Mi pecho arde ante un leve escozor que se oculta en mis entrañas. Una sensación agobiante invade mi paciencia. Mis ojos oscurecidos frente a la presión de mis parpados. Mi nariz irritada y mis labios secos de la angustia. Mis brazos pálidos y mis manos agrietadas de la furia. Mi torso cubierto de trapos rasgados de los que quise desprenderme toda mi vida. Mis piernas flácidas y mis rodillas doloridas de la presión que ejercen sobre ellas. Mis pies clavados en el suelo sin ser capaces de elevarse. Todo el conjunto de mi cuerpo, oprime mi persona. Mi reflejo desea desaparecer de todo aquello donde se quede plasmado. Huir de la multitud, huir de si mismo, huir de todo lo que le haga daño. Enfurece frente a lindas figuras envueltas entre rosadas pieles, lisas y suaves. Un producto basado en la perfección de sus curvas, un camino fascinante por donde guiar largos dedos. Miles de miradas quedan perplejas ante tal belleza. Sonrojan sus mejillas, hacen llorar sus ojos y maltratan su confianza. Suerte para algunas. Nunca tuvieron que pasar por largas noches atormentadas por el fuerte rujido de la bestia de su interior. Sufrimiento para otras. Paliduchas quedaban tras largos días sin satisfacerse, débiles y malhumoradas, sin ver grandes resultados en su rostro. Objetivos para mi. Con lucha constante y una idea fija, conseguiré que la bestia de mi interior no vuelva a tormentarme las noches y los días, aprendiendo y consiguiendo saciar su lujuria por fastidiar mi felicidad.
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