sábado, 25 de abril de 2015

Es tan indolora...

Es tan indolora la presión que apenas la siento,  pero se que está ahi. La impotencia que me causa me hace plantearme actuar de manera diferente,  un cambio,  una decisión,  un giro brusco que haga descarriarme del camino por el que llevo calzando tiempo ya. Todo esto me lleva al mismo recuerdo que oculto en mi caja fuerte. Alzo la mirada al cielo y sólo puedo suspirar de angustia. Cojo aire,  lo almaceno en mis pulmones varios segundo y luego lo expulso de una manera tan brusca que mi pecho lo resiente. Me siento sola,  desplazada, estoy desatendida por las personas que creí que siempre estarían ahí, para lo bueno,  pero también para lo malo. Llevo tiempo pensando que la palabra tristeza está prohibida en mi vida,  sólo se me permite ser feliz y hacerle feliz a los demas,  pero... quien me ayuda a mi a serlo? quien está para quitarme esas lágrimas que brotan de mis ojos? quien está para escuchar mis soyozos?... Ese apoyo incondicional que estoy harta de dar pero que de pocos recibo. No entiendo ese cabreo hacia mi cuando no estoy en mis mejores momentos,  por una cosa o por otra,  la vida se me tuerce y como de costumbre,  sola vuelvo a enderezarla. Estoy cansada de forzar las sonrisas, estoy cansada de apartar los problemas para asimilar otros. Estoy cansada de no ver ningún logro, de ver como sube y baja la balanza. Necesito una estabilidad,  una liberación, necesito que me salven. Quiero desprenderme de esta coraza que me oculta para que puedan ver más allá de mi apariencia, que se adentren a lo que es mi persona, que conozcan quien soy realmente.

lunes, 13 de abril de 2015

Sabor subjetivo

Siempre supe que el amor era un plato de mal gusto, hasta que te acostumbras a su sabor. Cuando lo haces, te das cuenta de que es lo mas maravilloso que has saboreado nunca. Tiene una textura aterciopelada, con un leve frescor al adentrarse por tus labios y al ir avanzando, ese frescor va desapareciendo convirtiéndose en una ardiente llama que va deslizándose por tu garganta, hasta evolucionar a esas alocadas mariposas que comienzan a revolotear por todo tu interior sin ningún rumbo predeterminado. Es entonces cuando tu vello empieza a erizarse y los escalofríos hacen acto de presencia. A punto de acabar tal sensación, intentas saborear un poco mas ese ligero toque de felicidad que se impregna en las facciones de tu rostro y dejan marcada con sonrisa el sabor del amor. Cuando tu mente a procesado toda esa información, envía de una forma inconsciente miles de ordenes a todo tu cuerpo. No es capaz de pensar con claridad, por lo que todo le parece un sueño. Tus ojos se entornan ante la realidad. Tu respiración se entrecorta. Los latidos de tu corazón aceleran y tus mejillas se sonrojan. Podría definirlo como una explosión de sensaciones que aparecen todas a la vez, alterando tu persona, magnificando cada momento que intenta corresponder con sus actos. Es un componente de la vida. Pero no todos lo interpretamos de la misma forma, cada uno saborea el amor de una manera diferente a los demás, de un modo mas intimo y personal, añadiéndole su pequeña pizca de especia, haciendo suyo cada sabor. Sin embargo, no siempre permanece, ese sabor va cambiando, va endulzándose o amargándose a medida que el amor va creciendo o desapareciendo. Aunque depende de las expericencias que te haga pasar el amor, puede dejarte con un mal sabor de boca, puede dejarte con la mejor sensación que ha degustado tu paladar jamas o puede que entre plato y plato, al fin encuentres lo que tu sentido del gusto lleva haciendo toda su vida.