lunes, 13 de abril de 2015

Sabor subjetivo

Siempre supe que el amor era un plato de mal gusto, hasta que te acostumbras a su sabor. Cuando lo haces, te das cuenta de que es lo mas maravilloso que has saboreado nunca. Tiene una textura aterciopelada, con un leve frescor al adentrarse por tus labios y al ir avanzando, ese frescor va desapareciendo convirtiéndose en una ardiente llama que va deslizándose por tu garganta, hasta evolucionar a esas alocadas mariposas que comienzan a revolotear por todo tu interior sin ningún rumbo predeterminado. Es entonces cuando tu vello empieza a erizarse y los escalofríos hacen acto de presencia. A punto de acabar tal sensación, intentas saborear un poco mas ese ligero toque de felicidad que se impregna en las facciones de tu rostro y dejan marcada con sonrisa el sabor del amor. Cuando tu mente a procesado toda esa información, envía de una forma inconsciente miles de ordenes a todo tu cuerpo. No es capaz de pensar con claridad, por lo que todo le parece un sueño. Tus ojos se entornan ante la realidad. Tu respiración se entrecorta. Los latidos de tu corazón aceleran y tus mejillas se sonrojan. Podría definirlo como una explosión de sensaciones que aparecen todas a la vez, alterando tu persona, magnificando cada momento que intenta corresponder con sus actos. Es un componente de la vida. Pero no todos lo interpretamos de la misma forma, cada uno saborea el amor de una manera diferente a los demás, de un modo mas intimo y personal, añadiéndole su pequeña pizca de especia, haciendo suyo cada sabor. Sin embargo, no siempre permanece, ese sabor va cambiando, va endulzándose o amargándose a medida que el amor va creciendo o desapareciendo. Aunque depende de las expericencias que te haga pasar el amor, puede dejarte con un mal sabor de boca, puede dejarte con la mejor sensación que ha degustado tu paladar jamas o puede que entre plato y plato, al fin encuentres lo que tu sentido del gusto lleva haciendo toda su vida.

No hay comentarios: