Plasmar mis sentimientos, pensamientos, ideas... es lo que me hace crecer como persona. No me juzguéis por ello.
sábado, 25 de abril de 2015
Es tan indolora...
Es tan indolora la presión que apenas la siento, pero se que está ahi. La impotencia que me causa me hace plantearme actuar de manera diferente, un cambio, una decisión, un giro brusco que haga descarriarme del camino por el que llevo calzando tiempo ya. Todo esto me lleva al mismo recuerdo que oculto en mi caja fuerte. Alzo la mirada al cielo y sólo puedo suspirar de angustia. Cojo aire, lo almaceno en mis pulmones varios segundo y luego lo expulso de una manera tan brusca que mi pecho lo resiente. Me siento sola, desplazada, estoy desatendida por las personas que creí que siempre estarían ahí, para lo bueno, pero también para lo malo. Llevo tiempo pensando que la palabra tristeza está prohibida en mi vida, sólo se me permite ser feliz y hacerle feliz a los demas, pero... quien me ayuda a mi a serlo? quien está para quitarme esas lágrimas que brotan de mis ojos? quien está para escuchar mis soyozos?... Ese apoyo incondicional que estoy harta de dar pero que de pocos recibo. No entiendo ese cabreo hacia mi cuando no estoy en mis mejores momentos, por una cosa o por otra, la vida se me tuerce y como de costumbre, sola vuelvo a enderezarla. Estoy cansada de forzar las sonrisas, estoy cansada de apartar los problemas para asimilar otros. Estoy cansada de no ver ningún logro, de ver como sube y baja la balanza. Necesito una estabilidad, una liberación, necesito que me salven. Quiero desprenderme de esta coraza que me oculta para que puedan ver más allá de mi apariencia, que se adentren a lo que es mi persona, que conozcan quien soy realmente.
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