Plasmar mis sentimientos, pensamientos, ideas... es lo que me hace crecer como persona. No me juzguéis por ello.
lunes, 10 de agosto de 2015
Larga espera
Ansiaba con ganas que llegase ese momento, el cual nuestras miradas se cruzasen por primera vez. Seguía sin creerme que en pocos segundos te encontraría en el punto fijado. Mis nervios aumentaban a cada paso que daba, mi respiración se aceleraba y mis ganas de verte se disparaban. Y ahí estabas, tan exaltado como yo, con esas sonrisas nerviosas que nos provocaba la inquietud de no saber cual seria nuestra primera impresión hacia la otra persona, pero poco a poco nos fuimos adentrando en un ambiente mas relajado y familiar donde nos llegamos a sentir cómodos con la presencia del otro. Tardaron pocos segundos en salir nuestros piques y bromas, un campo conocido desde hace varias semanas donde podíamos ser nosotros mismos. No puedo evitar reírme cada vez que pienso en nuestra torpeza para poder llegar al destino que nos propusimos, pero una vez llegamos, fue divertido comentar y recordar todo ese loco trayecto. Unas horas después de haber disfrutado de una bonita cita, nos disponíamos a seguir con ella para que llegase a ser inolvidable. Por mi parte, sentía como si te conociese de toda la vida, estaba cómoda, no temía lo que pudieras llegar a pensar sobre mi porque me dabas rienda suelta a que fuese yo misma. En cambio, aun notaba tu inseguridad e inquietud, aunque poco a poco todo eso fue desapareciendo y pude verte tal y como eres, pude ver a esa persona con la que había compartido multitud de horas charlando sin parar, conociendo cada rincón de nosotros. Mientras, la noche iba avanzando, componiéndose de una grandisima variedad de temas de conversación, risas y bromas, y poco a poco nuestra complicidad iba creciendo hasta llegar a un punto en el que una caricia era capaz de provocarme tal escalofrío que llegaba a recorrer todo mi cuerpo. Nunca me hubiese imaginado que pudiera ser capaz de compartir cosas tan personales con alguien que acababa de conocer, pero contigo, todo era diferente. Cada minuto que pasaba a tu lado, estaba mas segura de que eras la persona que andaba buscando para compartir todo lo que tengo oculto tras mi ser, y ver que todo lo que decía era correspondido, me llenaba de energías para seguir adelante. Paciente, tranquilo, bueno y con los pies en la tierra era parte de esa búsqueda, y en ti la encontré. También, poder saborear cada una de tus palabras, escuchar todos esos preciosos comentarios hacia mi, fue algo que no esperaba que fuese a llegarme tanto, me hace feliz saber y ver todo lo que puedo transmitir y hacerle sentir a una persona, y esa sensación me encanta. Echo de menos tus abrazos, echo de menos ver esa preciosa sonrisa que te ocupaba gran parte de tus mejillas y echo de menos perderme en esos ojos tan penetrantes que con cada mirada me dejabas sin respiración. Espero que volvamos a compartir mas días juntos, que esto que acaba de empezar pueda seguir progresando y que por fin puedan salir las cosas bien. Gracias por cruzarte en mi camino.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario