miércoles, 28 de agosto de 2013

Un mundo

Haz que esta presión en mi pecho desaparezca, aleja de mi estos días tristes, libera mi yo interior... Quiero ver amanecer cada mañana, ver florecer las flores de mi jardín, ver las puestas de sol y ver como la luna se eleva dejando su reflejo en el inmenso mar. Quiero encontrar la verdadera felicidad, sentirme completa, alejarme de llantos y malos ratos... no merezco esto. Ansío con ganas saborear la palabra libertad, pero aun me encuentro presa de estos sentimientos, sentimientos que según avanza el día, crecen por segundos. Presa de esta angustia que poco a poco va acabando conmigo...
Añoro ser esa niña alegre y risueña, sin preocupaciones ni remordimientos. Vivía en las nubes, soñaba aventuras llenas de fantasías y creía en los cuentos en el que los príncipes azules eran miseras ranas de charcas. Una niña despreocupada de lo que ocurriese a su alrededor, con mirada al frente y consciente del largo camino que aun le quedaba por recorrer. Una niña fuerte, pero a su vez, un débil angelito. Grandes baches se toparon en su camino, grandes heridas en su pasado, cuestas inimaginables de sobrepasar, pero por muchos muros que le cortasen el paso, no eran suficientes para detenerla. Algo trágico y conmovedor, pero un hecho real. Una niña con la única ilusión de ver a su familia unida, de ver como la felicidad se apoderaba de todos y cada uno de esos corazones que nos componían...
Valoren a las personas que se encuentran a vuestro alrededor, familiares, amigos, conocidos... Todos y cada unos de nosotros somos un mundo, un mundo custodiado por ese niño que aun se encuentra en nuestro interior.

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